En un mercado donde el talento es disputado, entrenar con método y práctica se vuelve una ventaja competitiva, y ese es el ADN de Visionnaire

Visionnaire - Blog - Entrenamiento

Si lideras TI, Producto o Negocios, probablemente ya has sentido el mismo “nudo” en el día a día: las demandas crecen, la tecnología cambia rápido y los profesionales más destacados parecen estar siempre a un “sí” de distancia de la competencia. La disputa por el talento se volvió rutina. Y cuando contratar bien se vuelve difícil (o demasiado caro), la cuenta aparece en forma de retrasos, retrabajo, dependencia de unos pocos especialistas y proyectos que tardan en generar valor. 

Aquí es donde la capacitación deja de ser un beneficio y se vuelve estrategia. Entrenar y desarrollar personas reduce la curva de aprendizaje, aumenta la productividad, mejora la calidad de entrega y fortalece la retención, ya que los buenos profesionales no quieren solo salario: quieren desafíos, crecimiento y un lugar donde realmente aprendan. Al final, la empresa gana velocidad sin renunciar a la consistencia. Y, en tecnología, la velocidad con calidad es lo que separa a quienes lideran de quienes van detrás. 

Capacitar no es un servicio nuevo para Visionnaire: es su origen 

Visionnaire nació, literalmente, dentro del ambiente académico. En 1995, tres consultores y profesores de tecnología se unieron para desarrollar proyectos conjuntos en alianza con la universidad donde trabajaban (Pontificia Universidad Católica de Paraná — PUCPR). Poco después, la empresa se fundó oficialmente el 10 de junio de 1996, manteniendo esa conexión con la academia, la investigación y la formación como parte de su manera de operar. Y esta historia importa porque explica algo que el mercado percibe rápido: Visionnaire no aprendió a capacitar por una necesidad reciente; ya nació con ese don. 

Cuando se fundó, la empresa se llamaba Visionnaire Consultoria e Informática (Visionnaire Consultoría y TI), y sus servicios incluían clases. Incluso con la evolución del posicionamiento y el cambio de nombre con el tiempo, la esencia permaneció: formar personas, elevar el repertorio técnico y transformar el conocimiento en entrega real. La diferencia es que, con la madurez del mercado, el foco migró de clases abiertas al mercado hacia programas cada vez más dirigidos dentro de las empresas, con tecnología aplicada al contexto y a los desafíos de cada operación. 

Dos casos que demuestran la capacidad de formar (y llevar a producción) 

Capacitar es fácil de prometer y difícil de demostrar. Por eso, vale la pena mirar resultados concretos. 

En un primer caso, Visionnaire participó en un programa que capacitó a más de 30 personas en desarrollo de aplicaciones móviles para iOS. En 2018, Scopus Desenvolvimento de Sistemas (Scopus Desarrollo de Sistemas), parte del Grupo Bradesco, identificó una carencia de profesionales capacitados para el desarrollo iOS, y era necesario sortear la situación. Así nació el Programa de Capacitación iOS, en alianza con la PUCPR, realizado de enero a junio de 2019, con dos objetivos muy claros: capacitar a estudiantes y profesionales y generar empleabilidad para los alumnos destacados, que pudieron participar en proyectos en las empresas asociadas. 

El efecto práctico fue directo: al final, 15 alumnos estaban aptos y fueron contratados por Visionnaire y por Bradesco para desarrollar soluciones iOS. Es decir: no fue “capacitación para un certificado”; fue formación orientada al mercado, con criterios, práctica y una puerta de entrada real a proyectos. Puedes hacer clic aquí para saber más sobre este caso. 

Cuatro años después, la iniciativa crece, y mucho. Con la aceleración de los negocios digitales en la era pospandémica, quedó claro que era necesario mantener la ruta actualizada, moderna y más amplia. Por eso, Visionnaire, Bradesco y PUCPR se unieron nuevamente, ampliando el alcance más allá del ecosistema Apple. El Programa de Atracción y Formación de Talentos (PAFT) capacitó y certificó a cerca de 100 personas en desarrollo de sistemas, organizado en cinco rutas con tecnologías modernas. 

Los números muestran la escala y la selectividad: en la segunda edición, más de 600 personas se inscribieron, con 102 aprobadas, distribuidas entre Front-End (25), Back-End (30), DevOps (24), Android (10) e iOS (13). Y el formato mantuvo un punto esencial para acelerar la madurez: clases fuertemente orientadas a la práctica, con gran parte desarrollándose en laboratorios. Puedes hacer clic aquí para saber más sobre este caso. 

El puente entre la academia y el software en producción: un trípode que funciona 

Cuando observas los dos programas, queda claro qué marca la diferencia: Visionnaire no ve la capacitación como algo separado del mundo real. La empresa tiene un historial de entrega de sistemas en entornos corporativos desde 1995 y, al mismo tiempo, preserva la cercanía con la academia, lo que crea una combinación poco común: base sólida y aplicación práctica. 

En la práctica, PUCPR, Visionnaire y Bradesco formaron un trípode extremadamente eficiente para capacitar a más de un centenar de personas y conectarlas con oportunidades reales en proyectos de alta exigencia. Este es el tipo de iniciativa que ayuda a las empresas a resolver un problema que parece no tener salida, como no encontrar gente lista. En muchos escenarios, la respuesta más inteligente es otra: desarrollar a la gente adecuada, de la manera adecuada, para tu necesidad. 

Tu empresa también puede crear un programa de capacitación a medida 

La buena noticia es que esto no es un privilegio de grandes bancos ni de iniciativas gigantes. Empresas de cualquier tamaño y sector pueden contar con Visionnaire para estructurar un programa de capacitación en TI enfocado en resultados, ya sea para formar talento desde cero, acelerar equipos existentes, crear una nueva célula digital, reducir la dependencia de especialistas o actualizar competencias para una tecnología estratégica. 

Visionnaire diseña y ejecuta programas de capacitación e inmersión con enfoque práctico en software moderno, incluyendo entrenamientos personalizados en las más variadas tecnologías, con posibilidad de aliarse con universidades para potenciar el aprendizaje. Esto significa que la capacitación puede diseñarse para tu contexto: tus tecnologías, tu nivel de madurez, tu rutina de entrega y tus objetivos de negocio, sin un curso genérico que luego no se traduce en productividad. 

Si tu desafío hoy es contratar, retener y acelerar la entrega sin comprometer la calidad, quizá el giro esté menos en buscar al profesional perfecto y más en construir un camino para formar y desarrollar personas con método. Y, cuando la capacitación se convierte en cultura, el beneficio no es solo técnico: es de autonomía, consistencia y velocidad. 

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